En los últimos años, grandes inversionistas internacionales han puesto sus miras en España. Al contrario de lo que muchos piensan, es abundante el dinero circulante en el mercado dentro de las fronteras castellanas, lo que en parte garantiza las condiciones para permitir una estabilidad económica, incluso, muy a pesar de los recientes problemas políticos y las turbulencias que en la bolsa tuvo el Ibex en 2018.

Un factor preponderante de la economía lo dinamizan los fondos cotizados en la Bolsa y las acciones y así lo asegura la consultora internacional Morgan Stanley, que declara que pese a lo que consideran los expertos nacionales, la Bolsa de España es la más atractiva de la Eurozona.

Luego de la crisis política, la salida de Mariano Rajoy del gobierno y el inicio del mandato de Pedro Sánchez y la tensión vivida el Cataluña, el mercado bursátil quedó golpeado. Las pequeñas y medianas empresas cotizaban por debajo del valor en condiciones normales generando una absoluta incertidumbre.

 

Nuevo año, nueva tendencia para el IBEX35

 

Asimismo, las turbulencias generadas por el IBEX35 en 2018 causaron conmoción y fueron tan devastadoras que España pasó a ser, de momento, un pésimo mercado bursátil. Pero enero ha pintado otro panorama, el rebote demostrado pudiese vislumbrar una especie de recuperación que augura un buen año para el principal índice bursátil español.

En los índices MSCI por países, España ocupó el séptimo lugar respecto a la rentabilidad de su mercado. Se ubicó por encima de Italia, por estrecho margen, y por debajo de países como Reino Unido -ampliamente preocupado ante la incertidumbre del Brexit-, Suiza, Suecia y Japón, los cuales vieron descender su PIB en el tercer trimestre del año.

¿Qué parece explicar esta situación? Pues, que la economía española está en plena expansión y cada día es más competitiva. En este sentido, España se ha mantenido en el liderato del crecimiento económico de Europa, pese a la crisis y cosecha resultados trimestrales que están por encima de la media desde que terminó la recesión en la región.

Mientras que en gran parte del mundo iniciaba una desaceleración, en España las tasas seguían creciendo a tasas del 0,6% durante los primeros tres trimestres, incrementando el ritmo hasta el 0,7% en los tres últimos meses del ejercicio.

La demanda del sector privado evidentemente se mantiene firme y sólida, tal como lo evidencian las cifras del gasto de los hogares. Al mismo tiempo las exportaciones han resurgido y han salido al paso a supuestos conflictos comerciales.

En definitiva, los indicadores fundamentales son buenos y algunos analistas se han atrevido a asegurar que el alza en el mercado español parece estar en otras latitudes y obedecen a decisiones que se toman en Italia y Turquía, además de las buenas nuevas dadas en el Dow Jones, Nasdaq y el S&P.

 

España, con puntos a favor

 

Un sistema político y económico sólido, que cuenta con Estado de derecho y donde gobierna la división de poderes, es objeto de deseo de inversionistas internacionales. Sin embargo, resulta increíble que acciones españolas queden por debajo de países como Egipto, pleno de terrorismo y problemas políticos; India con un inestable Banco Central y Rusia con una economía basada en la renta petrolera, pero con sanciones estadounidenses.

Estas absurdas tendencias confirman que la caída de 2018 fue exagerada y que, en efecto, hoy día se experimenta el rebote en forma de V que queda expresado en el repunte del Ibex del 9,6%, desde finales de diciembre hasta finales de enero.

Le ha correspondido a España pagar los platos rotos de pertenecer a la Unión Europea, y que cualquier dato o cifra en descenso, se mal interprete como debilidad y desconfianza hacia el bloque comunitario. Esta tendencia debería cambiar en tanto los inversores reconozcan que han ignorado los fundamentos sólidos del mercado español.

¿Es la inversión en la Bolsa de España una de las mejores opciones?
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