Se les conoce como la organización comercial más antigua de la humanidad. Las empresas familiares juegan un rol trascendental en la economía mundial, con índices productivos y de empleo tan altos, que en muchos casos sobrepasan el vínculo filial.

Solo en España, 1,1 millones de empresas son de origen familiar, lo que representa el 89% del total de compañías, cifra obtenida por el informe titulado «La empresa familiar en España”, elaborado por el Instituto de la Empresa Familiar en 2018.

Sin embargo, aún cuando representa el soporte de la economía a nivel global, el proceso de transición ha sido el fenómeno que ha corrompido su naturaleza comercial. Es en las sucesiones que se presenta su principal ruptura, reportando historias de éxito entre un 10 y 15%.

 

¿Cómo puede definirse una empresa familiar?

 

Muchos autores coinciden en diferenciarla del resto de las empresas cuando la mayoría de la participación en los cargos claves están bajo el dominio de una familia, donde además uno de sus integrantes ejerce el rol de ser el principal valedor de la empresa.

Otros expertos no se limitan a incluir un solo núcleo, y adicionan en la definición que una empresa pasa a ser familiar cuando una o más familias intervienen en la administración y dirección de un negocio.

De esa conformación se derivan un mosaico de ventajas que refuerzan el tejido industrial, como es el caso del compromiso, fruto de los lazos afectivos, que lleva a los involucrados a tratar de preservar el tesoro familiar, sin dejar de lado la responsabilidad social, al saberse como la principal fuente de ingresos a nivel privado.

La experiencia deviene de ese valor, porque las historias de éxito en las familias empresarias comienzan desde su conformación, lo que les aporta el conocimiento necesario y las vivencias para mantener el negocio en los más altos estándares productivos.

El resultado del vínculo filial entre los asociados genera una cultura compartida invaluable, que va desde los directivos hasta los empleados, quienes sin un gran esfuerzo terminan por practicar los mismos principios que el núcleo comparte.

 

Desventajas de invertir en empresas familiares

 

Tales características deberían contribuir notablemente en el éxito de las compañías, sobre todo si esas ventajas se alinean con unos objetivos bien trazados, unas estrategias definidas y un personal capacitado para llevar adelante las acciones.

No obstante, los estrechos vínculos también generan conflictos internos y de autoridad, cierto temor a la innovación y la inversión, porque se trata de poner en riesgo el patrimonio familiar y, el que más consecuencias negativas genera: el proceso sucesorio.

La falta de conocimiento, liderazgo y decisiones entre los herederos hace que solo 3 de cada 10 empresas lleven a cabo de forma exitosa el cambio de mando.

Según las estadísticas, es el cambio de la segunda a la tercera generación el más complicado de sobrellevar dentro de estos grupos. El estancamiento empresarial, el miedo a renovarse, los conflictos de poder, y la contratación de personal inexperto, son parte de las dificultades que se enumeran.

Es necesaria la comunicación, la disciplina, el respeto y una mayor convivencia entre los sucesores que permitan la evolución de la empresa. Sumar a todos los involucrados en las tareas empresariales contribuirá a que estos pilares de la economía resistan, además de los sorteos del mercado, las debilidades internas.

Como número uno en términos de creación de empleo, estabilidad y riqueza, se hace primordial reforzar los objetivos y la necesidad constante de crecimiento, a tono con la importancia de la rentabilidad y la profesionalización de sus herederos.

 

Invertir en empresas familiares: pros y contras
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