Existen lugares donde Nicolas Valentin Patasanu ha soñado siempre con impulsar un proyecto inmobiliario donde ofrecer a sus residentes un espacio idílico para vivir. Aun así, por mucha predilección que sienta un inversor por un lugar o un proyecto determinado, sabe por su larga experiencia que no todos los inmuebles están regidos por un mismo modelo de inversión.

En este artículo, profundizo sobre una serie de puntos que es necesario evitar para las personas que estén valorando una compra de una vivienda como una inversión.

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Mejor evitar…

  1. Viviendas que no generan ingresos por alquiler

No es nada recomendable invertir en segundas residencias o suelo si pretendemos obtener ingresos por alquiler. Acostumbra a ser una apuesta recurrente sometida a la expectativa de una subida de valor, que a veces no llega según lo previsto. Antes de decantarnos por este tipo de inversiones debemos tener en cuenta la rentabilidad que podríamos obtener en caso de dejar el dinero en el banco o destinarlo a acciones o bonos.

  1. Las desventajas de la coinversión

En algunos países se ha popularizado las propiedades que pertenecen a diferentes personas. Tienen algunas ventajas: permiten diversificar la cartera, asumir menos riegos, reducir la responsabilidad… Dicho esto, la gran contra es que pocas personas han obtenido ganancias destacables debido a los costes y comisiones que se deben hacer frente.

  1. Hacer de promotor particular

La promoción y el desarrollo de un proyecto inmobiliario en un suelo es un negocio de gran envergadura reservado para empresas con grandes patrimonios por todo lo que conlleva: riesgos, altos precios, implicaciones legales, licencias de construcción… Es una tarea que mejor no abordar si no tenemos determinado respaldo y experiencia.

  1. Las inversiones dudosas

Existen múltiples inversiones que son un tanto extrañas: comprar una habitación de hotel o las multipropiedades, por ejemplo. Son inversiones para las que no es posible establecer una previsión de flujos de efectivo, ingresos por alquiler o el valor que tendrá en el futuro. Además, son inversiones que difícilmente tendrán una venta rápida en el momento que queramos deshacernos de ellas.

  1. Viviendas no rentables

Una propiedad de un elevado valor puede complicar la obtención de ingresos recurrentes. Es por eso que cuando estamos ante la compra o explotación de una vivienda debemos ser capaces de predecir si los beneficios por alquiler compensarán la inversión. Lo más conveniente es invertir en propiedades con precios moderados que generen ingresos lo más pronto posible y rechazar la compra de viviendas con un precio por encima de su valor de mercado.

Las inversiones inmobiliarias menos recomendadas
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